Coahuila

Coahuila de Zaragoza, es un lugar lleno de fortalezas, atractivos y productos turísticos en cinco regiones Tiene siete pueblos mágicos de bella arquitectura, cultura y tradiciones, cuna de personajes históricos. Con un pasado paleontológico único en el país. Territorio de gran riqueza natural, sus ecosistemas incluyen desiertos, bosques y montañas.

La historia de la que se tiene registro en Coahuila inicia durante el Período Cretácico Superior, hace aproximadamente 72.5 millones de años, cuando era habitada por seres vivos prehistóricos que habitaron lo que hoy es Saltillo, Ramos Arizpe, Parras de la Fuente y principalmente, General Cepeda y sus alrededores; también en Múzquiz, Sabinas y Sierra Mojada, en la Región Carbonífera y Norte del Estado.

Gracias a ese patrimonio, Coahuila ha impactado a la comunidad científica mundial, al considerarse como el estado de la República Mexicana con mayor riqueza paleontológica y destacar en el contexto internacional entre los 10 primeros lugares.

Muchos siglos después de esa etapa, luego de la llegada de los primeros pobladores que, según historiadores, pudieron ingresar desde Estados Unidos y Canadá, durante más de 12 mil años, cientos de grupos étnicos de recolectores y cazadores, habitaron el territorio que hoy conocemos. Sus vestigios, están presentes en casi todo el estado. Las sociedades, pertenecientes casi en su totalidad a tres grandes ramas lingüísticas, fueron ocupando áreas con muy distintas ofertas de vegetales y animales para reproducir su existencia.

Como prueba de estas sociedades organizadas, se descubrieron en diferentes zonas del estado, diversas cuevas que resguardaban bultos mortuorios, formados por esqueletos flexionados cubiertos con un gran manto y bien amarrados, un de elemento característico de la arqueología de Coahuila. En ellos se refleja el complejo sistema de creencias de los grupos de cazadores-recolectores que habitaron la región.

Antes que el hombre transformara el paisaje, la región que más atrajo indígenas fue la de las lagunas de Mayrán y Parras, hoy desparecidas, en cuyos márgenes lograron establecerse por temporadas sociedades que hablaban lenguas distintas, como el zacateco del sur, el irritila al oeste, el coahuileño al norte y el chiso al noreste, con alguna intervención de cuachichiles en la parte oriente.

El paisaje que conocieron los indígenas fue transformado durante los últimos cuatro siglos por los conquistadores europeos, de modo tan determinante que, si los primeros pobladores volvieran a la vida, no reconocerían sus milenarios terrenos de recolección y cacería.

Los indígenas aprendieron a conocer los recursos bióticos de cada uno de los ecosistemas, aún de los que parecían más precarios, como el Bolsón de Mapimí. Ahí, los misioneros jesuitas y franciscanos formaron sociedad, luego de cruentas batallas y resistencia de los indígenas tobosos, cocoyomes, bobosaigames, depos y otras comunidades.

Su legado está en pinturas rupestres, petrograbados, puntas de proyectil y decenas de morteros donde molían las semillas que les aportaban las proteínas y vitaminas necesarias. Conocían el uso de los arbustos, plantas, hojas, flores, raíces y frutos; a pesar de su supuesta fragilidad al medio, lograron dominar las condiciones del lugar y combatieron con éxito en un principio la intromisión de los españoles.

Un elemento característico de muchos pueblos mexicanos fue la construcción de obras arquitectónicas, sin embargo, las etnias de Coahuila, por la ubicación de la zona vivieron ligeramente desfasados al nivel cultural de otras tribus del país, por lo que no dejaron gran cantidad de vestigios arqueológicos o construcciones ya que eran nómadas, no se establecían de forma definitiva.
La llegada y auge del Imperio Español para establecer el Virreinato de Nueva España en Coahuila, resultó complicada; la zona fue una de las que más tardaron en ser dominadas por los españoles, principalmente por la fuerte oposición de los indígenas y el difícil acceso por las condiciones desérticas.

Existen varias teorías referentes al ingreso de españoles a territorio de Coahuila, algunas señalan que Álvar Núñez Cabeza de Vaca entró por Nuevo León en 1532; otros señalan que el primero en entrar por el sur del estado, fue un fraile en 1567. Sin embargo, de acuerdo a un Archivo General de Indias, en Sevilla, los esclavistas llegaron en 1564 desde Tampico hicieron una ruta de acceso hasta la Laguna de Mayran, que era territorio indígena, camino que cruzaba las hoy ciudades de Monterrey y Saltillo. Poco a poco, los españoles fueron asentándose y construyendo templos y conventos, las reconocidas misiones, sobre todo en el norte del estado.

La parte sur de Coahuila, perteneció a la nueva Vizcaya, desde Mazapil y Durango, salieron los fundadores de Parras y Saltillo. La región centro de Monclova y Candela, fue colonizado a partir del Nuevo Reino de León. En ese tiempo inició la fundación de villas y se repartieron tierras. Debido a las enfermedades traídas por los europeos y al maltrato que se daba a los índios, estos abandonaron a los españoles y las villas quedaron vacías, fracasaron las fundaciones.
Es por ello que cuando Saltillo estuvo a punto de despoblarse, se decidió traer a territorio de Coahuila a un grupo de familias tlaxcaltecas que pudieran contrarrestar el poderío bélico de los nómadas e inducirlos a la vida más sedentaria y productiva.

En 1591, fundaron el Pueblo de Indios San Esteban de la Nueva Tlaxcala, junto a Saltillo, que era una villa independiente de la Nueva Vizcaya y estaba políticamente ligado al virrey, incluso construyeron su propia parroquia. De este pueblo tlaxcalteca, surgieron catorce más en Coahuila y Nuevo León.

Coahuila es un territorio de llanuras desérticas y semidesérticas, pero también con bosques de abundantes pinos, como los de Arteaga y terrenos aptos para el cultivo de la vid como Cuatro Ciénegas y Parras. Es por estas cualidades, que los exploradores y misioneros usaron la región sureste como trampolín para colonizar al norte de México, misión que incluyó Texas.
En ese entonces surgieron villas y haciendas que florecieron en el siglo 16. Nació Santiago del Saltillo, Santa María de las Parras y San Francisco de Patos. Buena parte de este territorio perteneció al marquesado de San Miguel de Aguayo.

La época colonial se desarrolló cuando los colonizadores se impusieron por la fuerza de sus armas y la ayuda de los virus que fueron diezmando las sociedades indígenas. Españoles peninsulares y criollos, seguidos de mestizos, desarrollaron una economía que transformó las regiones e inclinó la balanza de poder a su favor.

En Parras se empezaron a producir vinos y aguardientes desde el siglo 16, los saltillenses destacaron como productores de trigo y reconocidos por su feria anual a la que asistían compradores y vendedores de Texas y Louisiana hasta Veracruz. Otras villas como Monclova, San Pedro, Candela, San Buenaventura y Cuatro Ciénegas, se consolidaron más tarde.

Una vez conseguida la separación de España se constituyó el estado de Coahuila y Texas en 1824, el cual tuvo una vida efímera. Colonos estadounidenses se apoderaron de Texas y declararon su independencia de México en 1836. Pocos años después, el vecino del norte invadiría el territorio nacional y se adueñaría de la mitad del país.

El siglo 19 fue muy cruento para los coahuilense. Entre 1810 y 1940 no hubo tranquilidad; el gobernador Vidaurri creó por la fuerza el estado de Nuevo León-Coahuila y se anexó este territorio como si se tratase de otro país. Los franceses invadieron México como parte de la maniobra diplomática para imponer un emperador europeo, un batallón que se instaló en Coahuila; comenzaron los desacuerdos entre conservadores y liberales, que se prolongaron más de un siglo. Se intensificaron los enfrentamientos y problemas con los indígenas, muchos de estos venidos de la parte que ahora estaba bajo el poderío estadounidense.

La población del estado fue siempre muy escasa y el territorio muy amplio. Así era Coahuila, cuando llegaron las primeras noticias de la lucha por la Independencia. Los insurgentes arribaron al territorio y fueron acogidos y vitoreados por la gente, ignoraban que días después serían apresados y más tarde fusilados.

El origen del nombre Coahuila data del siglo 16 cuando los españoles que llegaron a este territorio se encontraron con naturales de estas tierras que se hacían llamar coahuiltecos; de ahí se derivaron diversos nombres como Cuagüila o Cuauila.

Algunos historiadores piensan que significa «víbora que vuela», «lugar de muchos árboles» y otros señalan que quiere decir «el lugar en donde se arrastran las serpientes».

Fue en 1868 que el entonces presidente Benito Juárez le concedió a Coahuila su independencia como entidad de la Federación y asignó como nombre oficial Coahuila de Zaragoza, para recordar al inmortal héroe de Puebla, aquel que la tarde del 5 de mayo, le comunicará que las armas nacionales se habían cubierto de gloria mismo que nació en 1829 en el presidio de Bahía del Espíritu Santo, Texas, cuando esta provincia aún pertenecía a Coahuila, México.

El estado de Coahuila y particularmente la región sureste, está ligada a momentos importantes de la historia de México. Fue hasta 1910, cuando llegó la Revolución Mexicana, que los habitantes contaban ya con una experiencia de lucha y de rebeldía que sirvió para tener un lugar de importancia en la lucha, siguiendo el ejemplo de Miguel Ramos Arizpe, quien se enfrentó a España cien años antes, surgió Francisco I. Madero, originario de Parras, con un proyecto de participación de los ciudadanos y en defensa de la libertad de expresión.

Ante el asesinato del presidente Madero, el entonces Gobernador de Coahuila Venustiano Carranza, formó el primer Ejército Constitucionalista en Arteaga y se opuso al régimen militar golpista y logró que se aprobara una nueva Constitución en 1917, base de la carta magna que hasta la actualidad rige al país.

A lo largo de su vida histórica, Coahuila ha pasado por todos los sistemas de gobierno vigentes en México, tanto el sistema federal como el sistema central, por lo que la denominación de la entidad ha variado entre estado y departamento; variando junto con ella, la denominación del titular del Poder Ejecutivo del Estado.

Coahuila de Zaragoza ha sido destino de diferentes migraciones, la llegada de españoles e indígenas tlaxcaltecas, Kikapú, mascogos, mezclados con los indígenas originales, moldearon la cultura e identidad de los actuales habitantes.

La presencia tlaxcalteca dejó la Danza de los Matlachines, una expresión artística que se remonta a 1591 y se ejecuta en casi todo el estado; originalmente era una danza de guerra, hoy es una danza de carácter religioso.

Destacan también la Danza de Pluma o palmeta, también conocida como Danza de la Conquista, en la que representan a Cortés, la Malinche y Moctezuma; la Danza de los Caballitos y la danza indígena de los Kikapú.

En danza folclórica, resalta la Contradanza de Arteaga, el Jarabe Pateño de General Cepeda y por todo el estado se baila la polka, el paso doble y la mazurca.

Entre la música representativa, destaca la norteña y los corridos que narran la vida de personajes o lugares, piezas que usan el acordeón y el bajo sexto como instrumentos básicos; a veces acompañados de violín o contrabajo, interpretadas por grupos de dos o tres músicos conocidos como “Fara – Fara”. La máxima expresión del canto popular es el “Cardenche”; un canto polifónico que se interpreta a capella por tres voces, dos agudas y una grave, donde la temática es el amor, el desamor y la triste despedida; es común escucharlo en pastorelas y ceremonias fúnebres de las regiones Laguna y Sureste.

Otra importante expresión cultural de Coahuila, es la artesanía textil, el tejido en telar que derivó en lo que hoy es uno de los emblemas del estado, el sarape de Saltillo. Trabajo de transformación artesanal esencialmente con el tejido de fibras, lana, algodón, ixtle, sotol, palma y tule.

Las difíciles condiciones del entorno, han hecho que a lo largo de los siglos los coahuilenses elaboren artesanías con un carácter más utilitario que artístico; destaca en algunas zonas de la región Sureste, la elaboración artesanal de piezas de jarciería como cepillos, estropajos y escobas realizadas con fibras duras, producto de emblemáticas plantas del desierto como la palma, sotol e ixtle, con las que se elaboran riendas, morrales, redes, canastos, tendederos y juguetes.

En la región Centro, principalmente en Candela y Cuatro Ciénegas, se realizan artesanías talladas en Mesquite y pulidas con cera de candelilla, hacen servilleteros, cucharas, platos, tazones, ensaladeras, morteros y figurillas.

En la Carbonífera, se hace talabartería en cinturones y extraordinarias sillas de montar. Resalta también la artesanía Kikapú que integra bellas tehuas de gamuza de venado, bordados de chaquira y las bellas muñecas y vestuarios típicos de los Mascogos.

En la región Norte, principalmente en Guerrero, se realizan piezas talladas en piedra, madera y cuernos de venado, animal abundante en esa zona.

En la región Laguna, recientemente destaca la herrería artística con acero y se hacen extraordinarias piezas de platería, artesanías con diseños únicos, modernos y tradicionales que cada vez se abren más camino en el mercado nacional e internacional.

Como destino cultural, Coahuila ocupa el cuarto lugar nacional de entidades con más museos por habitante, ya que cuenta con más de 60 recintos culturales en funcionamiento públicos y privados en las cinco regiones del estado, lugares en los que se muestra gran parte del patrimonio cultural, histórico y paleontológico.

Por otra parte, como patrimonio cultural tangible, Coahuila cuenta con más de 900 monumentos históricos y construcciones como presidios, iglesias y cementerios, inventariadas en el catálogo del INAH, además de antiguos cascos de haciendas, que datan de la época colonial y forman parte de la Ruta del Camino Real de los Tejas, utilizado para el tránsito de minerales desde el siglo 18, dicho acervo refleja gran parte de la historia, idiosincrasia y creencias de los coahuilenses.

La gastronomía de Coahuila es toda una fiesta de aromas y sabores, motivo importante por el cual los visitantes querrán volver a esta tierra, llena de tradiciones y antiguas recetas que han pasado de generación en generación.

Los coahuilenses han creado inigualables platillos con los productos del estado, que a pesar de ser en su mayor parte semi-desértico brinda interesantes ingredientes que son la base de verdaderas maravillas culinarias.

Debido a los diferentes asentamientos de etnias extranjeras en nuestros municipios, la gastronomía es muy variada y rica en platillos derivados de la cocina española, libanesa, árabe, argentina, brasileña, japonesa, china y mexicana.

Sin embargo, lo mejor que se come en esta tierra son los cortes de carne, tanto de res como de cabra y cerdo, al contar en algunas regiones con alta producción ganadera, los platillos típicos giran en torno a este producto, se realizan extraordinarios guisos como la barbacoa, discada, picadillo, chicharrón, cortadillo y carne deshebrada con los que se rellenan las tradicionales gorditas, pequeñas y gruesas tortillas de harina abarrotadas de tan deliciosos sabores.

La machaca preparada con carne seca, carne asada al carbón, el cabrito asado, salseado o en fritada son otras exquisiteces del estado, según antecedentes históricos, Coahuila es la cuna de esta tradicional receta que fue exportada a Nuevo León, por lo que se convirtió en un ícono de la gastronomía regional. Igualmente, el asado de puerco, un sabroso guisado de carne con una salsa de chile cascabel y especies, servido con un aromático y suave arroz o acompañado de siete sopas diferentes, es el banquete favorito para celebrar las bodas en la mayoría de las zonas rurales.

En la Región Carbonífera además de los exquisitos cortes de carne para asar de la ciudad de Sabinas, en Múzquiz se produce chorizo de puerco con un sabor y calidad reconocidos en todo el Noreste del país. La alta producción ganadera permite que la Región Laguna de Coahuila sea considerada como la cuenca lechera más importante de América Latina con una producción de más de ocho millones de litros de leche al día, con los que se elaboran excelsos productos lácteos no sólo en el estado, sino en todo México.

En algunas regiones del estado se cocinan platillos con flora y fauna propia del desierto, como sopas y caldos de víbora, ancas de rana y rata silvestre, además se aprovechan también los nopalitos y diferentes flores que se dan en las cactáceas.

En la región Norte y Carbonífera al contar con dos importantes presas como La Amistad y la Venustiano Carranza se preparan diferentes platillos a base de pescado. En esa zona también abunda la carne de venado con la que se preparan tamales o bien se come asado a las brasas con deliciosas tortillas de harina muy típicas en todo el norte de México.

Además, destacan los platillos derivados de nuestros cultivos de maíz, frijol, trigo, calabaza, nopal, cabuches, tunas, chile y jitomate son algunos de los más conocidos y que permiten crear una sabrosa variedad de sanas y tradicionales recetas.

La botana que Coahuila aportó a la gastronomía internacional son los “nachos”, esas tortillas fritas trianguladas y bañadas de queso y chiles jalapeños que nació en Piedras Negras y es mundialmente conocido. En el estado, también se realizan deliciosos panes como los mamones de Viesca, las campechanas de Parras, el pan de maíz de la región Norte y Centro-Desierto, los pasteles de Sacramento, el pan de acero y el pay de manzanas de Arteaga, el pan “francés” de Torreón y el reconocido pan de pulque de Saltillo, también hay empanadas de nuez y buñuelos.

Gracias a la calidad de la leche, las nueces y las frutas como las manzanas, higos, membrillos, uvas y duraznos que se producen en las diversas regiones, deliciosos dulces típicos de cajeta y frutas, su tersa consistencia e inigualable sabor son un verdadero deleite para el paladar.

Coahuila también produce excelsas frutas como el melón, sandía, higo, membrillo, duraznos y destaca la alta producción de manzana en Arteaga de la que derivan múltiples tipos de dulces y conservas. Sin embargo, la uva de Coahuila merece un lugar aparte, ya que gracias a su excelente calidad se producen vinos de mesa que son reconocidos mundialmente.

la diversidad de ecosistemas del estado de Coahuila de Zaragoza, permite que en nuestro territorio se cultiven uvas de excelente calidad con las que se producen en promedio 4 millones de botellas de vino anuales, mismas que son distribuidas en su mayor parte en México y en otros países del mundo. En Coahuila, la producción vinícola está distribuida en las cinco regiones del estado con 23 bodegas distribuidas en más de 9 municipios con una extensión de tantas hectáreas de producción, con más de 110 etiquetas.

Coahuila de Zaragoza tiene importantes fortalezas como tierra productora de vinos, además de contar con Casa Madero, la vinícola y bodega más antiguos de América creadas en 1597, es también la cuarta más antigua a nivel mundial y la segunda de las cinco vinícolas más emblemáticas de América Latina.

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